Rehabilitación

REHABILITACIÓN «SANTA ISABEL, 21»

volver al listado

Recientemente se ha finalizado las obras del edificio Santa Isabel 21-23, un proyecto de rehabilitación integral de Touza Arquitectos. Además se inicia la comercialización del inmueble de la mano de la firma Knight Frank. Afrontar la rehabilitación del Palacio Santa Isabel ha supuesto para Touza Arquitectos un ilusionante reto en varios niveles, y que ha exigido un esfuerzo coral de todo nuestro equipo de diseño. La azarosa vida del edificio (dos en origen cuyas trazas originales se remontan a más de 200 años atrás) se refleja en su estructura interna, muy alterada, en la que cual palimpsesto se ha de ir descubriendo el porqué de cada cambio, de cada alteración, de las intervenciones realizadas en distintas épocas, unas con mayor y otras con menor acierto… todo ello sumado a la complejidad que tienen las obras de rehabilitación, y más cuando se trata de edificios catalogados integralmente, como es el caso. A pesar de estas dificultades, también los valores originales del edificio nos ofrecieron magníficas oportunidades para recuperarlos y ponerlos en valor, combinando materiales tradicionales con nuevas instalaciones y tecnologías, aunando lo mejor de los sistemas constructivos clásicos y los actuales. A nivel arquitectónico cabe destacar que si bien el edificio tenía una distribución muy compleja, condicionada tanto por su estructura portante como por esa evolución desde dos edificios hacia uno sólo, sus amplios patios nos posibilitaron una intensa penetración de la luz natural que es absolutamente protagonista en todas las viviendas, esponjando un edificio aparentemente profundo pero que respira por estos patios que son sus verdaderos pulmones (tanto a nivel de iluminación como de ventilación).  La rehabilitación de la fachada, de las carpinterías de madera o la intervención integral sobre la cubierta han sido otras de las intervenciones más complejas. Muy destacable es el gran patio interior de manzana privativo que se ha generado, bajo el cual se ubica un moderno aparcamiento. Sobre esta estructura, el equipo de paisajismo de Touza Arquitectos ha desarrollado una propuesta de jardín interior concebido como un espacio que transmita paz, relajación y naturaleza tanto a las viviendas que se abren a él, como a todos los usuarios del edificio. Destaca el gran porte de los magnolios, combinado con madroños y cipreses que arropan con su presencia el rumor de una lámina de agua central que incluye acentos delicados de iluminación nocturna; todo ello junto con el aroma de plantas como la lavanda o el laurel activan los sentidos para conseguir esa sensación de paz y silencio a escasos metros del bullicio del centro de la ciudad. También este proyecto supuso un reto para nuestro departamento de interiorismo, a la hora de recuperar detalle a detalle piezas y decoraciones que, si bien estaban documentadas en fotografías antiguas, habían desaparecido. Se repusieron así los frisos y artesonados del palaciego paso de carruajes, cuyos pavimentos son de granito gris abujardado recuperando el despiece original y se prolonga hacia los patios; las molduras y artesonados se hicieron a imagen y semejanza de los originales que se conservaban sobre la escalera principal, y se reconstruyeron con madera de pi­no silvestre y los rosetones de­corativos en los cuarterones se repusieron con piezas traídas de Italia. En el interior del edificio, además del paso de carruajes otro de los espacios más protagonistas es la escalera principal, de la cual apenas su traza, su barandilla y el artesonado permanecían originales. Se reconstruyó buena parte del peldañeado con madera de pino melis, y se incorporó una sutil iluminación decorativa que da el necesario toque de contemporaneidad al espacio sin perder su esencia.

Las zonas comunes, las escaleras y las viviendas tienen en su interior un contraste de los materiales más modernos en sus alicatados, sanitarios, griferías y mecanismos, frente a una serie acabados clásicos en molduras y cornisas que diseñamos a medida para los distintos espacios, así como pavimentos de madera natural en espiga con rodapiés altos, recuperando un estilo más clásico y tradicional. Este tipo de contrastes entre lo moderno y lo clásico son una de las identidades de Touza Arquitectos a la hora de afrontar proyectos de rehabilitación tan complejos como éste, donde nunca ha de perseguirse una mimesis nivel histórico, pues las mejores rehabilitaciones (y esta lo es) dejan testimonio de la huella original y del pasado, pero también son testigos de su época, y es esta fusión la que genera un mayor valor y atractivo. Esta estrategia ha sido perfectamente interpretada por el prestigioso interiorista Raúl Martins a la hora de decorar las viviendas, que, con una ecléctica selección de mobiliarios, telas, complementos y acentos decorativos, ha conseguido una fusión con la lectura histórica y moderna del edificio, que debe entenderse de ambas maneras. En resumen, la recuperación de Santa Isabel es uno los proyectos de rehabilitación más singulares de la trayectoria de Touza Arquitectos. Estamos muy orgullosos del trabajo de nuestro equipo, y de la colaboración con profesionales de primera línea, que nos han permitido recuperar para Madrid este magnífico edificio situado en el corazón de la ciudad.

 

SANTA ISABEL 21-23, UN PALACIO CON HISTORIA

Originalmente, existían dos edificios colindantes (de ahí la doble numeración), que datan como mínimo de 1769. El edificio sufrió una profunda transformación de su fachada hacia 1850 unificando dos edificios, el nº 21 y el nº 23 de la calle Santa Isabel, bajo la apariencia de uno solo con estilo neoclásico afrancesado, al gusto de su propietario en aquella época (el Barón de Lajoyosa, según la inscripción registral de 1887). En aquel momento, estaba destinado a casa de vecinos en renta, como se deduce de los padrones de 1882 y sucesivos. En estos padrones figuran un elevado número de viviendas, que fluctúa en tomo a 29 unidades, curiosamente un número similar al de las nuevas viviendas que se han generado tras su rehabilitación. Posteriormente la mayor parte del edificio estuvo ocupada por el Colegio San Estanislao de Koska, por lo cual se trata de un edificio conocido para muchos madrileños. Tras muchos años abandonado, y tras distintos avatares, el edificio ha vivido un profundo proceso de rehabilitación integral para recuperar e incluso aumentar su esplendor. La autoría del edificio es incierta, si bien parece documentada la intervención del arquitecto Atilano Sanz Pérez en el siglo XIX, no es descartable que el arquitecto Martín López Aguado pudiera intervenir precisamente en la fachada, dado el enorme parecido con el colindante Palacio de Fernán Núñez (datado hacia 1847), también en la calle Santa Isabel, del cual Martín López Aguado es autor y con el que guarda unas innegables similitudes a nivel de composición, materiales y detalles ornamentales. Sin embargo, aun siendo la fachada el elemento arquitectónico de mayor valor, al no corresponderse plenamente con la arquitectura interior de aquellos dos edificios originales, hace que los vestigios de esta división hayan permanecido hasta nuestros días evidenciando la existencia de dos edificios no unificados o reestructurados plenamente en uno solo, pese a las numerosas actuaciones que ha sufrido a lo largo de los años. Las continuas reformas sufridas desde mediados del XIX hasta la actualidad hacían irreconocible la traza original del edificio más allá de la configuración de los patios, los muros de carga, y la escalera del nº 21. El interiorismo de las viviendas de muestra ha sido realizado por el prestigioso interiorista Raúl Martins, que ha sabido interpretar con un estilo ecléctico la combinación entre tradición y modernidad de esta intervención.

Fotografías realizadas por Alfonso Quiroga

 

volver al listado