Junto con el residencial Los Pinos en Torrelodones y el Centro de Atención a Minusválidos Físicos de Alcuéscar (Cáceres), este Centro Parroquial en Clara del Rey (Madrid) destaca entre los mejores grandes proyectos de la etapa fundacional del estudio, y es el que sintetiza mejor la exitosa colaboración con el maestro Enrique Nafarrate Mexia durante sus años de asociación y estancia en España (1974-1984). En 1978 el estudio recibe el encargo de este centro Parroquial de grandes dimensiones, para lo que entonces era un nuevo barrio en desarrollo y crecimiento del borde de la ciudad en el entorno de la carretera de Barcelona (hoy ya zona urbana plenamente consolidada e integrada dentro de la almendra interior a la M-30). La parcela ocupaba una manzana entera de 90×65 mts, cediendo en su frente un amplio espacio de acera en la calle Clara del Rey nº 38 que es donde se decidió ubicar la pieza de la Iglesia, por ser la parte más elevada de la parcela que tiene una fuerte pendiente descendente hacia la calle Corazón de María. Se enfrentaron los autores del proyecto a un programa mixto y complejo, con una parcela de complicada inclinación, sin referentes urbanos (al contrario, con la misión de constituir uno).
Como decisión central del proyecto, se generó un atrio que articulaba la relación entre las dos piezas principales (Iglesia y residencia parroquial) permitiendo un encaje topográfico de ambas piezas a niveles distintos. Obviamente la arquitectura del centro es más discreta y ortogonal, mientras que la Iglesia se constituye como una pieza más rica formalmente, adoptando un eje diagonal para maximizar el espacio y permitir un amplio atrio a los pies de la entrada. En la morfología exterior se adivinan ecos orgánicos y aaltianos (uso de la curva, el trabajo del ladrillo, el contraste del elemento vertical, la inserción de una pieza destacada compleja en una trama mayoritariamente ortogonal). El espacio interior está marcado con un lucernario sobre el altar, muy incluido por las brillantes soluciones de Miguel Fisac a este tipo de espacios. Se plantó abundante ajardinamiento en el patio central y en las zonas perimetrales, que arropan el conjunto frente al intenso tráfico de las calles perimetrales. Pasados más de 40 años, el conjunto sigue presentando una indudable calidad y una exitosa inserción en la trama urbana de su entorno próximo que lo acoge como referente