El edificio pertenece a un conjunto de dos casas contiguas del arquitecto Mariano Carderera construidas para un mismo cliente -D. Ricardo María Narváez, marqués de Oquendo- pero con seis años de diferencia, que comparten el diseño de las fachadas secundarias a los patios de servicio -con paños y recercados de huecos en ladrillo recocho oscuro y vidrieras curvadas que iluminan las dependencias interiores-, aunque difieren en las principales, de ladrillo fino y cemento. El edificio que nos ocupa fue el primero de los dos en construirse, con acceso a Eduardo Dato y paso de carruajes con entrada por calle Fortuny. Fue construida como casa-palacio, presentando una composición más tradicional y académica, aunque con una rica decoración ecléctica, destacando los miradores de su chaflán y recogiendo en su fachada todos los invariantes típicos de la arquitectura madrileña de principios de siglo XX (la casa de Fortuny, 39 más tardía
presenta un estilo afrancesado ecléctico). La rehabilitación integral proyectada por Touza Arquitectos incluía una recuperación de todos los elementos decorativos destacados (cornisas, molduras, vidrieras, balaustradas) la recuperación de pavimentos con material original (madera de pino melis con disposición a espiga) la rehabilitación del ladrillo y revoco de fachada junto con una renovación de ventanas y fraileros… todo ello compatible con las más modernas instalaciones. Destaca especialmente la inclusión de un parking robotizado de 40 plazas, y la colaboración en el paisajismo de su patio y terrazas con el reconocido paisajista D.Luis Vallejo, o también la intervención en el interiorismo de la planta baja con el afamado interiorista D.Tomás Alía.